Soy José Bejarano, periodista

Hace años compartí trabajo con un periodista, Ángel Galdo, que jamás añadía a su presentación el nombre del medio de comunicación para el que trabajaba. Llamaba por teléfono y decía “soy Ángel Galdo, periodista” y pedía hablar con quien fuera. Yo entonces no entedía la trascendencia de su empeño. Ahora lo comprendo y en reconocimiento le dedico esta reflexión.

Él no se equivocó, como la mayoría, al mezclar su identidad profesional, y por ende su prestigio e independencia, con la marca del medio que le pagaba. Estábamos a principios de los años ochenta y aún faltaba mucho para que las empresas se embarcaran en extrañas aventuras que culminarían con la venta de su alma periodística a cambio de concesiones y prebendas. En consecuencia, muchas empresas, por no decir todas, han acabado enfrascadas en la guerra política e intereses ajenos a su función informativa y han arrastrado a sus profesionales a la trinchera.

Ése es el juego de las empresas. ¿Y el nuestro como profesionales? De momento, salvo excepciones, seguimos en la confusión que tanto inquietaba a Ángel. Seguimos añadiendo a nuestra identidad el apellido del medio que figura en nuestra nómina. El que aún tenga nómina, claro. El temor que preveía mi antiguo compañero de trabajo se ha convertido en tragedia. Ya no es que el apellido nos reste crédito profesional en beneficio del medio, sino que decir que eres Periquito, del diario El País o de la SER, connota abiertamente una determinada posición ideológica. Lo mismo que presentarse como Periquito, de ABC o El Mundo.

El problema nos ha calado tan hondo que ni siquiera somos capaces de verlo. Estos días, al seleccionar una serie de periodistas para participar en un proyecto, nosotros mismos acabamos primando los criterios políticos sobre los profesionales. Es lo que hacemos en las tertulias mediáticas, en cuya elección pesa tanto la adscripción política que devienen fotocopias de los debates parlamentarios.

El actual derrumbe de la profesión periodística empezó a fraguarse mucho antes de la crisis económica: fue en el instante en el que unimos de forma tan obscena el apellido de la empresa al nuestro. Reproducimos el discurso del sistema imperante como reproducimos miméticamente las posiciones y las líneas editoriales. Mientras actuemos así, los periodistas seguiremos siendo parte del problema, no la solución. El reto que tenemos sobre la mesa, más que luchar contra la precariedad laboral o el intrusismo, es recuperar nuestra identidad diferenciada. Una buena forma de empezar es reivindicar que #soyPeriodista, pero avanzar exige romper el discurso del alienígena que habla por nuestra boca. Soy José Bejarano, periodista.

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Acerca de josebejarano

Periodista andaluz
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6 respuestas a Soy José Bejarano, periodista

  1. afmillan dijo:

    Que gran tipo Angel Galdo, por cierto, qué sabes de él?

  2. Elena Sirodey dijo:

    Querido Pepe, comparto todo lo que comentas en referencia a Ángel Galdo Fuentes, nacido en Dinamarca por casualidades de la vida, de padre médico granaino y Madre de Madrid. Ese Ángel con el que compartí mis primero estudios en Madrid. Año 1978. Yo si conozco a Ángel, estuve en sus dos bodas y hasta mi partida mantuve encuentros frecuentes con el. Jamás se traicionó a si mismo y algunos personajillos, oportunistas y falsos que hoy lo ensalzan, lo tacharon de “pobre fantasma”. Se me cae la cara de vergüenza ver como ese tipo ahora es periodistas. ¿en que universidad estudió?. En la universidad de las mentiras eternas. Que pena.

  3. patriciogda dijo:

    Elena, creo que compartimos con Ángel los mismos años. Gran tipo. Gran amigo.

    • Elena Sirodey dijo:

      Claro que si Don Pachi

      • Elena Sirodey dijo:

        Las eternas discusiones en “El Comercial”, con Jesús, Ángel, Alfredo… Años ha, por cierto tengo un dibujo tuyo en casa de mi madre que es el baúl de los recuerdos.

      • patriciogda dijo:

        Pues yo tengo un óleo tuyo. De la misma época. Y lo tengo colgado en casa. Sólo por la fecha ambos cuadros deben tener su valor, pero sobre todo por los artistas, o sea, tú (mi óleo) y yo (tu dibujo). ¡Y qué tiempos los del Comercial! Tengo una foto que algún día te la colocaré en FCBK. Besos.

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