La gran marcha de los 47 millones de españoles a Alemania

Es verdad, el Congreso de los Diputados no debe ser centro de las iras de la población indignada. Manifestarse allí cuando sus señorías están reunidas es ilegal, además de ser inútil, molesto a la mayoría silenciosa y al inquilino de la Moncloa. Por eso, sugiero que donde hay que manifestarse es delante del Bundestag, el Parlamento alemán. Al cabo, es allí donde ahora se toman las decisiones que nos afectan directísimamente. Madrid ha pasado a ser un cortijo a cuyo frente está el capataz Rajoy. Ya no nos interesa lo que se decida en la carrera de San Jerónimo.

Más aún, en vez de manifestarnos en el Congreso o en el Bundestag, lo que deberíamos hacer es emprender una gran marcha a Alemania. Una especie de “pídele cuentas al Rey”, pero dirigida a Ángela Merkel. Vamos a Alemania a que nos den trabajo a todos. ¿Os imagináis? No cientos de miles, sino millones de españoles, los 47 millones, cruzando los Pirineos en dirección a Alemania. Una edición gigantesca de aquellas “avalanchas” de cayucos, con la diferencia de que a los españoles nadie nos podría pedir los papeles, ni tendríamos que atravesar Estrecho de Gibraltar alguno, ni pagar a nadie un pasaje a bordo de una endeble patera.

¿Cómo reaccionaría Merkel? Lo primero que haría, estoy seguro, es calificarnos de delincuentes antisistema. Por supuesto, los colaboracionistas del Gobierno de Vichy instalados en Madrid nos llamaría pijos ácratas. ¿Instalarían un SIVE para seguir el avance de la gran masa humana cruzando los Monegros? ¿Cómo nos recibiría el pueblo alemán? ¿Dirían que vamos a quitarles los puestos de trabajo?

Es verdad, eso no va a ocurrir. Pero no me negaréis que sería una forma estupenda y pacífica de provocar un giro en la política europea. La única que se me ocurre a la luz de la actitud cerril que mantienen quienes se están haciendo de oro, más aún de lo que ya lo son, a costa del sufrimiento de tanta gente. Lo evidente es que manifestarse otra vez en los alrededores del Congreso sirve de poco. No escuchan, no les dejan escuchar. Y la crispación sólo puede derivar en violencia gratuita e innecesaria. Es más, así el Gobierno y sus señorías se sienten importantes. Por eso mi propuesta es darles la espalda, ignorarles, negarles toda relevancia a sus plenos y a sus leyes hasta que devuelvan la voz a los ciudadanos.

Si nos gobierna Alemania, actuemos en consecuencia. Al Congreso, ni caso. Vámanos a Alemania, Pepe, Rocío, Manuel, María… Todos a Alemania a pedirle cuentas a Merkel.

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Acerca de josebejarano

Periodista andaluz
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