Sur del norte, norte del sur (Yo también quiero la independencia)

La crisis ha convertido al mundo en un descomunal estómago. Cada uno “sólo a su goce ruin y medro atento” (Martí). Cuenta de resultados, medida de todas las cosas. Prima de riesgo, índice de la usura. Balanzas fiscales, déficit, recortes. Seres humanos, apuntes contables. Escolares, gasto social. Enfermos, deuda pública. Dependencia, despilfarro. Todo mezclado hasta confundir los sentidos. Asistimos impávidos a los retortijones de un estómago que, si nada lo remedia, nos precipita a una indigestión catastrófica. Vértigo, bilis, vómito.

Alemania está harta del sur de Europa. Harta de que los españoles (también los catalanes), portugueses, italianos y hasta los franceses se entrampen por encima de su capacidad de pago. Harta de prestarnos dinero sin que sepamos emplearlo adecuadamente para salir del hoyo en el que nos hemos metido por nuestra mala cabeza.

El norte está cansado del sur. Lo ha dicho el presidente de Catalunya, Artur Mas. Traduzcamos sus palabras: los ricos del norte están hartos de los pobres del sur. Hartos de que sigan siendo pobres a pesar de las ayudas recibidas. ¿Hasta cuando los pobres van a seguir siendo pobres, esa pesada carga? ¡Hombre, ya está bien de tener que cargar con tanto pobre! Que espabilen.

A tenor de las actitudes de determinados dirigentes políticos, una parte del sur parece también cansado de los pobres del otro sur. ¡Siempre hay otro sur, como siempre hay otro norte! Sobran inmigrantes, se oye por todas partes. Que paguen la sanidad o que vayan a morirse a su pueblo. Recortes de las partidas de ayuda al tercer mundo. Ellos -nosotros- son los únicos culpables de su -nuestro- atraso económico. He oído decir esta semana que las ONG sólo sirven para perpetuar la pobreza del mundo. ¡Lo mismo dicen del subsidio agrario!

Los andaluces también necesitamos la independencia. Para que nadie nos mire por encima del hombro. Antes debemos reconocer errores. Algo hemos hecho mal para que 30 años de autonomía no nos hayan servido para dejar de ser el furgón de cola. Nos hemos conformado con las mejoras evidentes de este tiempo, pero es necesario más, mucho más. En eso, Catalunya tiene parte de razón: Andalucía precisa crear suficiente riqueza para no depender de nadie.

Nuestra tierra también necesita -más que Catalunya- la autodeterminación económica. No para ingresar en el exclusivo y excluyente club del norte, sino para que el sur deje de ser sinónimo de pobreza y dependencia. No para formar parte de este descomunal estómago. Para la solidaridad. A esto deberíamos dedicar todo nuestro esfuerzo y no a discutir si Catalunya tiene derecho a ser independiente. Dejemos de perder el tiempo, huyamos de las trampas que nos ponen los demás. ¿Quién se acuerda ya del Plan Ibarretxe? Es nuestra independencia económica la que nos ha de ocupar si no queremos perder los próximo 30 años en debates estériles. Que cada uno elija su destino, empezando por nosotros mismos.

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Acerca de josebejarano

Periodista andaluz
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Una respuesta a Sur del norte, norte del sur (Yo también quiero la independencia)

  1. Juan Marín dijo:

    ¡Bien! Ahora sí.

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