Rajoy o la política de un tahúr

Mariano Rajoy ha sufrido un súbito ataque del síndrome “Costa Concordia”, el mal que aqueja a quienes, en pleno naufragio, se caen de la cubierta del buque y van a parar a un bote salvavidas. España se ve obligada a pedir el temido rescate y el gran timonel permanece desaparecido. Corren tiempos de zozobra, vamos en una nave a la deriva, desfondada, con el motor averiado y, lo peor de todo, huérfana de piloto.

El anterior Gobierno cayó por negar la crisis y actuar después a destiempo. El actual ya niega el rescate y no tardaremos en verlo caer. Por lo visto, los gobiernos son proclives a cambiarle el nombre a las cosas. Es la tentación fácil de quienes consideran a los demás menores de edad o incapaces de discernir. Nos dice Rajoy, por medio de Guindos (él no se atreve a sacar la nariz del zulo-Moncloa) que no es un rescate, sino una ayuda financiera a los bancos en muy buenas condiciones.

Dice el Gobierno que las condiciones (exigencias) se les ponen a los bancos, no a los españoles, que “sólo” tendremos que pagar los intereses de 100.000 millones. Como los intereses engordarán el déficit, habrá que aumentar los recortes y subir impuestos… El chollo es como sigue: Europa le presta a España 100.000 millones, suma que ponemos a disposición de los bancos y entre todos pagamos los intereses. Para que los bancos, a su vez, nos presten ese dinero con sus correspondientes intereses. Condiciones ventajosas, claro, para los bancos.

Llevábamos meses ofuscados con el déficit público. Todo el problema consistía en el gigantismo del Estado. Había que reducir el déficit a toda costa. Cuando todo el mundo sabía que el problema era el déficit del sector privado y, sobre todo, el agujero negro (astronómico) del sector bancario por culpa de la ladrillitis aguda que lo tenía en la UCI. Pero había que aprovechar la situación para hincarle el diente al Estado de bienestar y a los derechos de los trabajadores.

Entonces salió el pufo de los 22.000 millones de Bankia. Y ya no hubo más narices que echar mano de Europa. Demasiado evidente para seguir mirando hacia otro lado. ¿Desconocía la Moncloa la situación real de los bancos? Eso no se lo cree nadie. Lo sabía tan bien como el Banco de España. Pero había que aguantar a ver si se producía un milagro y, de paso, aprovechar para podar el Estado y las condiciones laborales con la coartada de la crisis.

Ciertamente, la política del Gobierno es digna de tahúres. No sólo le cambia el nombre a las cosas y trata de hacernos creer que la noche es el día, sino que hace siempre lo contrario que dice. No iba a haber rescate, como tampoco abaratamiento del despido, ni recortes en Sanidad o Educación, ni subida de impuestos. Juegos de manos. Nada por aquí, nada por allí, alehop, y aparece un raudal de dinero barato a disposición de los bancos. ¡Cómo no se nos ocurrió antes!

Ya hacen cola ante la UE Francia, Italia, Inglaterra y hasta Dinamarca en busca del mismo chollo.

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Acerca de josebejarano

Periodista andaluz
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