Andalucía: votos libres contra los insultos

Mal se presenta la digestión del fiasco electoral del PP este domingo en Andalucía. La derecha cavernícola, huérfana de argumentos, se ampara en el insulto como única arma para tapar su impotencia. Como muestra, sólo un botón: Gabriel Albiac escribe en ABC para justificar el resultado electoral que “un mísero don de supervivencia sin trabajo ha podrido el alma andaluza”. Ayer el director de El Mundo firmó una de las páginas más negras de la historia del periodismo. No voy a traer aquí ni uno más de los cientos de insultos a los que prestan sus páginas o su altavoz  determinados medios de comunicación. Por Internet circula alguna antología del insulto.

Actitud tan antidemocrática rebasa por la derecha al PP, víctima directa del fiasco, y sitúa a Arenas en una posición cuando menos, incómoda. El presidente del PP debería salir al paso del insulto grueso a los andaluces diciéndoles a los que se consideran sus intérpretes algo así como “en mi fracaso mando yo”, como el jornalero dijo “en mi hambre mando yo” cuando un cacique trató de imponerle el sentido del voto. Porque es de justicia y porque el silencio lo hace cómplice de los insultos a los andaluces.

Como cómplices son los periódicos que prestan sus páginas a semejante panda de delincuentes armados de teclado. Como cómplices seríamos los periodistas si no denunciáramos el uso de los medios de comunicación para la guerra sucia de la información y la opinión documentadas. Bienvenida la crítica a los andaluces que han votado al PSOE o IU. O a los que no han querido votar al PP, a los que se puede considerar autores de un error garrafal. Pero sin insultar, oiga. Como solemos decir de las sentencias de los tribunales que nos disgustan, “no la comparto, pero la acato y la respeto”.

El espacio de este “post-electoral” estaba pensado para subrayar algunas conclusiones del veredicto de las urnas y, sobre todo, para apuntar posibles escenarios futuros. Pero era ineludible el desahogo de la indignación por los insultos recibidos.

Dicho lo cual, a mirar para delante. Lo primero es que vienen tiempos difíciles, pero apasionantes. Al final va a ser verdad que esto es la aldea de Astérix. Resistencia es la palabra que sale al paso. A Rajoy, con perdón, le ha salido un grano en el culo. Los andaluces les hemos dicho que no tienen carta blanca para las políticas neoliberales impuestas con la excusa de los mercados. Alguien tenía que decírselo y, mire usted por dónde, han sido los andaluces. Chapó.

El jueves, huelga general. No en balde, buena parte del resultado electoral hay que atribuírselo a la movilización sindical contra la reforma laboral. A pesar de la campaña contra CCOO y UGT del Gobierno y de la caverna mediática, esa que insulta por sistema, los dos sindicatos tienen más crédito y capacidad de movilización del que creía el PP, la patronal y los mal llamados mercados.

En Andalucía, giro a la izquierda y punto final a la era de Javier Arenas. No hay duda de que los electores andaluces prefieren un Gobierno estable de izquierdas, sinónimo de pacto de legislatura entre el PSOE e IU. La coalición de Diego Valderas no se lo pondrá fácil a Griñán, pero sabe cuál es la voluntad del electorado: que no repita el error de 1994 dejando al PSOE en precario. Los dos partidos tienen que asumir la responsabilidad de gestionar los próximos cuatro con cordura. Otra cosa pondría al electorado ante la decisión drástica de otorgar todo el poder al PP en 2016.

Y fin de la era Arenas. El PP tiene que empezar un proceso de renovación que necesariamente pasa por encontrar un nuevo líder. Nadie da un euro por el futuro de Arenas en Andalucía. Ni siquiera los suyos. No hay más que ver la dureza de los análisis que hacen los medios de comunicación afines al PP. Como muestra, el botón del titular de portada de ABC: “Mayoría relativa, fracaso absoluto”. No tardará Rajoy en buscarle una salida airosa en Madrid, una patada hacia arriba que deje expedito el horizonte de su partido en Andalucía para encontrar otro candidato.
Quería ocuparme del análisis de los resultados, pero sería alargar demasiado este post y abundar en cosas ya escritas. Una recomendación final: contra los insultos, votos, votos, votos y más votos libres.

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Acerca de josebejarano

Periodista andaluz
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Una respuesta a Andalucía: votos libres contra los insultos

  1. julio dijo:

    Estupendo artículo que comparto en toda su amplitud, además estoy contento con el resultado de la votación del pueblo andaluz, lástima que siendo emigrante no haya podido comtribuir con mi voto al resultado de la misma y cuando mas nos insultan los adversarios mas nos satisface la victoria que debería haber sido todavia mas a la izquierda.
    Un saludo

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