Rajoy (y Arenas) tropieza con los sindicatos

El PP de Javier Arenas se ha adentrado en la campaña electoral de los comicios andaluces del 25 de marzo con todo a favor. Corren vientos de cambio, hay hartazgo de que el PSOE lleve 30 años en el poder de forma ininterrumpida, hay corrupción, división interna, desánimo, desmovilización. Treinta años han dejado al PSOE exhausto, las agrupaciones desiertas de militantes. El buque del PSOE desarbolado y con la tripulación en desbandada. Queda Izquierda Unida, pero esta coalición crece a costa del voto del PSOE, lo que no podrá evitar el gobierno del PP.

Vencida y desarmada la izquierda política, Rajoy se dispone después del éxito electoral del 20 de noviembre a gobernar sin contestación alguna. Cautela en las primeras decisiones, dejar los presupuestos generales del Estado para después de las elecciones andaluzas, algún guiño populista como poner límites a las retribuciones de los banqueros… y arrasar en las urnas por tercera vez, ahora en Andalucía.

Esa es la agenda política del PP. Pero la voracidad de los mercados demandan señales claras y rápidas de que las cosas van a cambiar de forma radical. Si hay que esperar a después del 25M para aprobar los presupuestos generales, al memos la reforma laboral ¡ya!. Rajoy decide dar luz verde a la reforma sabiendo que le iban a responder con la convocatoria de una huelga general, pero cree que los sindicatos, como la izquierda en general, están bajo mínimos. Que la huelga será un fracaso, para lo que aplica una doble estrategia: desprestigiar a los sindicatos y enfrentarlos a los cinco millones de parados, a los que les promete que la reforma puede generar trabajo para ellos.

Y entonces saltó la sorpresa: CCOO y UGT siguen vivos. Tocados, es cierto, pero con capacidad de movilización. La reacción de la derecha, que cuenta con potentes altavoces mediáticos, es decir que el PSOE está detrás de esas movilizaciones sindicales. ¡Qué más quisiera el PSOE que tener capacidad de sacar a la calle una décima parte de los que estos días están acudiendo a las manifestaciones previas a la huelga genera! Lo más que consiguen es arrimarse un poco a la pancarta a ver si chupan cámara, casi mendigando un poco de protagonismo en unas protestas cuya envergadura ha sorprendido a los propios sindicatos.

Lo más interesante de todo esto es la influencia que las movilizaciones sindicales pueden tener en las urnas el día 25 de marzo. No lo sabemos, pero seguro que las manifestaciones de estos días y la huelga general convocada para el 29 de marzo habrán llevado a Javier Arenas a maldecir la hora en la que Rajoy decidió aprobar la reforma laboral en plena precampaña electoral. Las encuestas detentan ya un cambio de tendencia y el PP, hasta ahora en alza imparable, empieza a flaquear. Puede que un sector del electorado de izquierdas descontento le haya visto las orejas al lobo y empiece a pensar que merece la pena ir a votar. Lo cierto es que el PSOE, que caía en picado, remonta en las encuestas y ahora la diferencia con el PP oscila entre los 7 y los 8,5 puntos, según los diferentes sondeos. Arenas no tiene asegurada la mayoría absoluta. ¿Estará ocurriendo algo parecido a lo de 1996? ¿Si esto ocurre sólo con la reforma laboral, qué sucedería si los andaluces conocieran ya la dureza de los recortes que Rajoy prepara para los presupuestos generales del Estado?

Este es el retrato del momento. Lo que pase a partir de ahora está por ver. Emoción asegurada.

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Acerca de josebejarano

Periodista andaluz
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