Mi amigo Juan Carlos o su community manager

Gracias a las redes sociales uno puede reencontrarse con amigos de la juventud. Yo acabo de recuperar a Juan Carlos, en tiempos pasados compañero del alma, con solo teclear su nombre completo en Facebook. Cuánto tiempo, qué alegría. Cómo te trata la vida. Mi amigo Juan Carlos, excelente escritor con el que compartí tertulia poética allá por los últimos años setenta, ocupa un cargo público y tiene una intensa presencia en las redes sociales.

Es Juan Carlos o su “community manager”, que es como se llama a los “negros” contratados para alimentar las redes sociales de contenidos favorables a los personajes con proyección pública. Lo digo porque ando con la mosca detrás de la oreja desde que descubrí la existencia de los “community manager”. Ya no me fío de los mensajes que intercambio con algunas personas, sobre todo si tienen “proyección pública”, que es otra expresión harto mosqueante.

El primer síntoma de que alguien tiene un negro, además de esa proyección pública, es que esté conectado a todas horas y en todas las redes sociales. Infinidad de políticos tienen ventanas abiertas en diversas plataformas de internet. De norte a sur y de este a oeste. Desde el lehendakari Patxi López, hasta Pepe Griñán, desde Francisco Camps a Fernández Vara. Mi amigo Juan Carlos es de los que no para. En twiter, en facebook, en su blog. Me lo imagino 24 horas con tres ordenadores abiertos sobre la mesa. Qué tensión. Por eso y porque acabo de enterarme de que la profesión de community maganer es de las pocas que no sufren la crisis, me he decidido a ponerle pruebas al colega de las tertulias poéticas.

-Juan Carlos, ¿te acuerdas del nombre del café de Barcelona donde teníamos las tertulias?

-Amagatotis

-Exacto

¿Y aquella chica cordobesa de pelo ensortijado que escribía poemas lésbicos?

-Concha García

Puede ser que Juan Carlos sea Juan Carlos. O que su community manager se las sepa todas. Hoy he pensado que siendo domingo sería más fácil pillar desprevenido, si existiera, al tándem Juan Carlos-community manager y me he lanzado con otra pregunta difícil.

-Había entre nosotros un profesor de Literatura, cincuentón que descollaba en aquella panda de veinteañeros, experto en un escritor austriaco de cuyo nombre no me acuerdo. ¿Te acuerdas tú?

Dice que no se acuerda. Ja, creo que lo he pillado. Primero intentó salir del atolladero diciéndome el nombre del profesor de Literatura.

-No Mínguez, era nuestro amigo. El que me gustaría saber es el nombre del escritor austriaco.

No ha sabido decírmelo y eso es otro síntoma de que Juan Carlos tiene un community manager. Juan Carlos nunca habría olvidado a Robert Musil, autor de El hombre sin atributos.

En realidad, Musil me trae al fresco. Lo que me obsesiona es saber si estoy dialogando con una persona conocida o con un community manager, un impostor. Además, ¿el impostor es el negro no mi amigo Juan Carlos?

El caso es que ya no me fío un pelo de lo que leo en twiter, facebook… Pregunto a mis amigos versados en esto de las redes y me dicen que acabo de descubrir el Mediterráneo, que la falta de fiabilidad es el mal más común de internet. Precisamente de ahí viene su éxito. O sea, que lo que le gusta a la gente es no saber si de verdad Juan Carlos es Juan Carlos.

Añaden que los community manager son expertos en moverse por la red, capturar contenidos desfavorables a sus clientes y darles la vuelta. Son el mistol de algunos en internet.

¡En menudo embrollo me he metido buscando a Juan Carlos!

Anuncios

Acerca de josebejarano

Periodista andaluz
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Mi amigo Juan Carlos o su community manager

  1. Emilio Castro Juárez dijo:

    Claro, como es nuevo, es bueno .Y así, todos tendemos a pensar que las redes sociales, son puras. Estos espacios vírgenes y refrescantes no han tenido tiempo aún de desencantarnos. No nos han decepcionado. ¡ Viva la libertad de expresión !Quizás no hemos caído en la cuenta de que son un medios de comunicación y que por lo tanto, son perfectamente manipulables. Están sujetos a las mismas leyes que rigen a los periódicos, las radios y las televisiones. Eso sí con una triste diferencia, en muchos casos, ( la mayoría ) no sabemos quien hay detrás. No
    atienden a ningún criterio ético ni profesional. Las informaciones que aparecen, no suelen estar contrastadas. Yo puedo ser yo, o mi prima de Granada y además inventármelo todo. Si la prensa no sirviese otros intereses más que a la verdad, las redes sociales no se plantearían como alternativa a los medios de comunicación, ahora llamados tradicionales. Así nos va, puede irnos todavía peor.
    Por cierto, yo me llamo Emilio Castro. Digo la verdad, o no. No hay manera de saberlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s