¿La cabeza?, para embestir

Sevilla, 8-12-2010

Hace unas semanas criticábamos aquí al político catalán Joan Puigcercós por decir que en Andalucía no paga impuestos ni Dios. Tendríamos que darle la razón si dijese que aquí no estudia ni Dios. Lo corrobora el último informe PISA, que sitúa a los alumnos andaluces en la cola de España y a ésta en los últimos puestos de la OCDE. Andalucía no sólo no mejora respeto del anterior informe de 2006, sino que retrocede en ciencia y matemáticas.

En treinta años de autonomía, Andalucía ha salido de un analfabetismo estructural propio de tercer mundo -casi el 20% de la población apenas sabía leer y escribir por no haber podido ir nunca  a la escuela- para caer en un analfabetismo funcional de primer mundo: las personas no son capaces de entender lo que leen a pesar de estar escolarizadas.

¿Hay que esperar los datos del informe PISA para saberlo? No, basta escuchar las conversaciones de la mayoría de los jóvenes -y adultos- ver en qué ocupan su tiempo y contemplar sus inquietudes. La escolarización es casi universal, pero sólo una minoría de los estudiantes parece haber tomado la bandera del conocimiento y esfuerzo de superación. La mayoría naufraga entre la desidia y la mediocridad.

¿Tienen ellos la culpa? Qué va, la tiene el país entero, un país que no ha sabido aprovechar los primeros 30 años de su historia de avances económicos y sociales ininterrumpidos para catapultarse hacia la sociedad del conocimiento.

Eso sí, tenemos la mejor liga de fútbol del mundo. ¿Qué más queremos? Y una selección que gana competiciones internacionales, aunque nuestros escolares no sepan ni el nombre del último premio Nobel de Literatura, ni quién escribió “Platero y yo” ni quién era Francisco Franco o si fue elegido en las urnas o se proclamó jefe del estado “por la gracia de Dios” después de iniciar una guerra civil que costó un millón de muertos.

Criticamos el desconocimiento de los escolares y deberíamos incluirnos todos porque el panorama no es mejor entre la mayoría de los andaluces de cualquier edad. Si los mayores saben más es por lo vivido, no por lo estudiado.

Tenemos una televisión que presume de acaparar durante horas la atención de todo el país con las mamarrachadas de Belén Esteban, gran fenómeno de masas que retrata a la perfección a una sociedad de tétrico perfil intelectual. En Andalucía el boom de la copla auspiciado por los socialistas al frente Canal Sur, un movimiento capaz de impulsar, como todo el mundo sabe, el surgimiento de nuevas vanguardias artísticas acordes con los tiempos. De ese tenor son los grandes temas de conversación, lo que interesa, lo que apasiona.

De qué nos quejamos si hemos construido una sociedad que considera analfabeto no al que ignora lo más elemental de su historia o su cultura, sino al que no es capaz de recitar de carrerilla la alineación de su equipo de fútbol o los líos de cama de éste o aquél famoso.

¿Qué hacer? Hincar los codos individual y colectivamente, no hay otra vía. Para ello es necesario un gran pacto por la educación, eso que se ha dicho tantas veces y nunca se ha hecho. Los discursos oficiales insisten en que la clave para salir de la crisis es cambiar el modelo productivo, para lo cual es imprescindible la formación. El futuro es la sociedad del conocimiento, pero la tijera se aplica con mayor saña en los presupuestos de educación y cultura.

Este país sólo empezará a cambiar el día en que se convoquen manifestaciones callejeras no para salvar un equipo de fútbol, contra el aborto o a favor de la familia cristiana, sino por la mejora de la enseñanza y contra los recortes en cultura. Y cuando los dirigentes dejen de tirarse los trastos a la cabeza -o no la utilicen para embestir, que decía Machado- y pongan todas sus energías a generar ideas para una sociedad mejor.

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Acerca de josebejarano

Periodista andaluz
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Una respuesta a ¿La cabeza?, para embestir

  1. maria aguila dijo:

    Felicidades por su análisis señor Bejarano. Verdaderamente es triste que nuestros jóvenes no aprovechen tantas oportunidades como tienen hoy día para avanzar en conocimientos o al menos tener los elementales que a lo más mayores no ha costado tanto aprender. Las autoridades deberían tomar nota de esta reflexión y ponerse la educación como objetivo prioritario. Habría que reciclar a los maestros, que no sé cómo ni qué enseñan. No entiendo tanto desinterés en tanta gente. ¿Qué opinan los maestros de esta situación?

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