Melilla, frontera en estado de excepción

Sevilla, 20-8-2010

Melilla es, lo mismo que Ceuta, una frontera en permanente batalla. Igual que otras fronteras que separan países con grados de desarollo distintos. La tensión se palpa a diario. ¿Se vulneran los derechos ciudadanos como denuncian las organizaciones marroquíes? Claro que sí, con demasiada frecuencia. La presión de centenares de personas que circulan por estrechos pasillos, la mayoría de ellas cargadas con enormes bultos de mercancías de contrabando -llamado allí “comercio atípico” por no haber aduana- hace que estallen conatos de violencia a diario. La vida de la frontera es una lucha a brazo partido entre los porteadores -muchas mujeres envejecidas prematuramente por el duro trabajo- y los agentes de la policía, tanto españoles como marroquíes. ¿La culpa? De todos un poco. La policía se queja con razón de falta de medios. Los porteadores protestan por el trato que reciben, por tener que pagar “mordidas” en el lado marroquí y por la arbitrariedad con que tantas veces son tratados en el lado español.

Lo de siempre en Ceuta y Melilla. ¿Algo nuevo? La denuncia de violaciones de los derechos humanos hecha por asociaciones cívicas de Marruecos y el boicot al paso de productos a Melilla. La policía marroquí no les trata mejor que la española, pero eso no sirve de excusa para dejar las cosas como están.

A las asociaciones que denuncian la situación se les puede reprochar que aprovechen la “sequía informativa” de agosto para “vender” su protesta a la prensa española. Está bien que se le reproche, pero tal vez sería mejor intentar solucionar el problema de raíz. Porque el oportunismo de la denuncia no le resta razón. El oportunismo que no tiene perdón es el que practica el PP, con José María Aznar corriendo a hacerse la foto en la ciudad. Será que aún le escuece el ridículo que hizo en la “guerra” del Perejil cuando era presidente del Gobierno.

Las fronteras de España con Marruecos llevan años de crispación y violencia. Una situación que sufren en sus carnes, calladamente, cientos de personas que han hallado en el comercio atípico su medio de vida. Aunque sólo sea por ellas, merecería la pena que la denuncia sea tenida en cuenta. Aunque me temo que quedará como una mera estrategia política de unos contra otros y quedará en el olvido cuando llegue septiembre, mientras los vecinos seguirán sufriendo.

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Acerca de josebejarano

Periodista andaluz
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